Blizzard considera fundamental seguir contando nuevas historias en lugares ya conocidos, para mantener Azeroth como un mundo vivo y en constante evolución. Limitar las zonas clásicas impediría el crecimiento narrativo del juego.
Rasganorte será rediseñada en The Last Titan. Uno de los objetivos del equipo es revisitar esta región icónica mostrando cómo ha cambiado con el paso del tiempo y los acontecimientos recientes.
Volver a zonas clásicas como Quel’Thalas en Midnight generó cierto respeto interno, ya que una expansión de WoW implica descubrir nuevas culturas y personajes. Sin embargo, el atractivo está en ver la evolución de los lugares y de quienes los habitan.
Aunque Midnight introduce nuevas zonas inéditas, Blizzard se mostró muy animada por la buena acogida de los jugadores al regreso a las tierras de los elfos de sangre.
El equipo ha aprendido lecciones importantes al rediseñar zonas clásicas, lo que influirá directamente en futuros regresos como Rasganorte. El objetivo es equilibrar nostalgia y frescura.
Se mantendrán puntos de referencia icónicos, recreados con una fidelidad moderna, pero también habrá áreas ampliadas o profundamente transformadas, dejando claro que el mundo ha avanzado y que se cuenta una historia distinta, no una repetición del pasado.
En Midnight, zonas como Tierras Fantasma, Zul’Aman y el Bosque Canción Eterna se incluyeron no solo por razones narrativas, sino para que el conjunto se sintiera coherente, conectado y sólido a nivel artístico.
Rasganorte es una región especialmente querida por la comunidad. Para el equipo, regresar allí es emocionante pero también intimidante, ya que está ligada a Warcraft III, a zonas iniciales memorables y a momentos clave para muchos jugadores veteranos.
Lugares como Cuenca de Sholazar evocan recuerdos muy concretos, desde misiones hasta la presencia de los Titanes. Blizzard quiere respetar esos recuerdos, sin dejar de avanzar la historia actual.
El rediseño de Rasganorte mostrará qué ha cambiado, qué ha ocurrido y por qué, tanto por el paso del tiempo como por los eventos que se desarrollan en el presente.
El equipo ha debatido mucho cómo tratar espacios extremadamente simbólicos, como el Trono Helado, buscando la mejor forma de permitir a los jugadores regresar a ellos sin romper su significado.
Blizzard ve potencial en volver de forma continua a zonas históricas como Kalimdor, los Reinos del Este o lugares icónicos como el Templo del Reposo del Dragón, muchos de los cuales no se han revisitado en profundidad.
La visión a largo plazo es seguir contando historias en todo Azeroth, aprovechando tanto los grandes escenarios centrales como zonas más remotas que forman parte del mundo que los jugadores conocen y aman.